miércoles, 30 de enero de 2008

Avisos clasificados

Por Néstor Villamil

Ejemplo Nº 1

Jóvenes de entre “20 y 24 años” se ofrecen para cuidar chicos los fines de semana las 24 horas del día en un club situado en la zona de Tigre. Los grupos de niños y niñas tendrán un número aproximado de 20 integrantes por docente.


Ejemplo Nº 2

Importante club de la zona de Tigre cuida niños de 3 años de edad en adelante los fines de semana las 24 horas del día. Contamos con muy buenas instalaciones, materiales deportivos, didácticos, etc. Nuestro staff docente está compuesto, en su mayoría, por jóvenes recién recibidos de los Institutos de Educación Física y Formación Docente del país.

Podríamos agregarles a su vez algo así:

- Haremos actividades, juegos y deportes.
- Inculcaremos en ellos conceptos sobre higiene personal y el cuidado de su cuerpo, sobre vida en la naturaleza y como preservarla.
- Les daremos normas de convivencia y respeto por el prójimo.
- Les transmitiremos valores para formarlos como personas de bien.
- Les prestaremos la atención necesaria y si está a nuestro alcance, siempre tendrán una palabra amiga.
- Etc, etc, etc…


Les quiero hacer una pregunta:

¿Cuantos de ustedes enviarían a sus hijos a este lugar y con estos docentes de entre 20 y 24 años?

Simplemente por eso:


María - Manuel (Porota - Pelado), o simplemente viejos queridos, donde quieran que estén: GRACIAS por ser más arriesgados, intuitivos e inteligentes que yo y haberme mandado a ese lugar sagrado llamado Club de Niños, con esos chicos recién recibidos de DOCENTES…

Néstor

PD: Solo por citar un ejemplo, ¿vos sabías que cuando Bea y Diana comenzaron a trabajar con nosotros en el Club, tenían 20 años?

jueves, 24 de enero de 2008

Más cartas! - 2da parte



Las 4 Flores: Liliana, Marcela, Fernanda y Sandra
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Atenti al detalle, esta carta no responde a la de la última publicación, sino que es de un año antes.

lunes, 21 de enero de 2008

Más cartas!





viernes, 18 de enero de 2008

Correspondencia desde Vacaciones Felices

Por Gustavo Novo

domingo, 13 de enero de 2008

El día del torneo

Por Ana Laura Cappa


Nos levantamos temprano y ya nos dolía todo.

Entrenamos durante meses, ensayamos (se decía practicamos) las presentaciones y hasta los cantitos, conseguimos las mallas turquesas, la badanas y nos peinamos con raya al medio.

Armamos los equipos, nos pusimos vendas en las muñecas y talco en las palmas de las manos.

Mirar fijo la fila de colchonetas, ponerse en puntas de pies, inclinarse hacia adelante y correr. Rondo flic flac, medialuna, suplesse, vertical puente: Norita Rios y el más grande, Víctor.

Después vino Adriana: el aro, la pelota, la soga, las peligrosas clavas, las maravillosas cintas.

Elegir la música, en cassette. La mía, la de Superman. La ineludible All Night Long, Lionel Richie (… fiesta forever!).

El cajón y el miedo al papelón.

Nunca, nunca las barras paralelas, los anillos y mucho menos la viga.

Los varones casi como espectadores, gimnasio uno y gimnasio dos.

Unidos va a salir campeón, Unidos va a salir campeón, el día que la vaca vuele y que en la Argentina baje la inflación!

La puntuación y sentirse Nadia Comaneci, aunque sea por un segundo… Hoy hay torneo de gimnasia.

Soledad Velázquez, Gabriela Rolando, yo, Evangelina Ibarra, Erica Herrera, Pía Pécora, Romina Belinky. Atrás, Norita Rios

martes, 8 de enero de 2008

Para ustedes, mis amigos...

Por Maria Laura Senaldi

Desde que conoci el blog, me tome mi tiempo para leer todo y ver las fotos. La nostalgia me arrolló. Les cuento que las imágenes que tengo de esa época las tome con la vista y las plasme en mi memoria. Mi primera cámara de fotos la tuve a los 16 años, y por ende aquello que tengo por compartir son recuerdos.

Estoy más que agradecida a mi viejo, que era el que trabajaba como médico en Boedo 90, a mi mamá que fue la propulsara a que fuéramos a la colonia y a Gas del Estado, sobre todo, a su nivel humano.

El primer día en que esperaba el micro número 2 no estaba muy de acuerdo, quizás porque era chica, o tal vez porque no conocía a nadie más que a mis hermanos. Cuando llegamos al Tigre, fue estar en otro mundo. De ahí en más pasé “a ser parte” y me llamaron “principita”… llegué a la categoría juvenil. En natación también pasé por casi todos los niveles (de corchito a delfín, me faltó tiburón porque nunca me salió el estilo mariposa).

Me acuerdo la increíble organización, los profesores que nos guiaban y contenían en las diferentes actividades, las distintas comidas del día, los deportes y las competencias, las gatas-peludas que caían de los árboles, la sudestada que nos hizo salir disparando más de una vez, todas las veces que me quedé a dormir, los amigos… a ellos les dedico esto:

Hay amigos eternos, amigos que son de piel y otros que son de fierro. Amigos que se aprenden, otros que se eligen, y amigos que se adoptan. Hay amigos del alma, del corazón, de la sangre. Hay amigos de vidas pasadas, amigos para toda la vida. Hay amigos que están en las buenas, otros que están en las malas, hay amigos que están siempre. Amigos que se ven, otros que se escriben.



Por supuesto que hay amigos que se van, que nos dejan; hay amigos que vuelven y otros que se quedan. Hay amigos inmortales, amigos de la distancia. Hay amigos que se extrañan, que se lloran, que se piensan. Hay amigos de noche, de siestas, de madrugadas. Hay amigos hombres, amigos mujeres.

Hay de los que dicen todo, amigos que no hacen falta decirlos. Hay amigos sin edad, amigos gordos, flacos.

Hay amigos que no nos llaman, que tampoco llamamos. Hay amigos que dejamos ir, otros que no pueden venir, amigos que están lejos. Amigos de la palabra, amigos de lo ajeno, amigos incondicionales. Amigos míos, amigos tuyos, amigos nuestros. Hay muchos amigos; amigos en común, amigos de verdad. Todos, absolutamente todos los amigos tienen algo en común: son SERES INCREIBLES!!!



Un beso y hasta pronto,

María Laura

jueves, 3 de enero de 2008

Llegó el calor - ojo con ellos!

Por EB

El Club de Niños en invierno fue de las experiencias mas alucinantes que jamas hayamos vivido, aunque cuidado con semejante afirmación; esto pudo no haber resultado asi para todos. El frio y la lluvia no podían con algunos de nosotros, pero sí con muchos otros, con la gran mayoría.


Y cuando el calorcito asomaba, automáticamente la asistencia al club empezaba a aumentar. De septiembre en adelante, con las primeras rosas que ya florecían aparecían nuevos colonos, o colonos no tan habitues. Terminadas las clases, y ya con el calor a pleno, el panorama cambiaba "drásticamente" y la superpoblación sea hacia notar.

En que año fue acuñado el término "mosquito veraniego" no lo sé, pero sí sé que no era bueno ser uno de ellos. En términos generales, desentonaban bastante en el club debido a una variada cantidad de factores. No se trataba del simple hecho de ser "nuevo", porque en realidad no lo eran. Todos los veranos iban al club, y todos los inviernos desaparecían, tal como esos patéticos pequeños insectos que abundaban en las cabañitas. Trataré de recordar cosas típicas de esta gente, y aclaro que todo esto va con sentido del humor y nada es demasiado serio. Si alguno que lea esta publicación se siente identificado, no se enoje, con el solo hecho de asistir al próximo asado se lo dejara de considerar mosquito. O mismo escribiendo un mensaje en el blog. Vamos por tema:

Deportes: no hacían bien prácticamente ningún deporte, con la excepción de futbol, que era el único que conocían. Era típico por ejemplo al iniciar un partido de handball, escuchar decir "vos vas a defensa y vos jugás de atacante". Entraban al área de 6mts, daban 35 pasos con la pelota en las manos, etc. En realidad ocurría lo mismo que en cualquier escuela, donde el handball era practicado, pero MAL.

Bolsos y ropa: era común verlos con el bolso (o bolsón, como ellos le decían) para todos lados, al menos en sus primeros días. No confiaban en la seguridad de la "jaula" del vestuario? Tenían miedo a perderlo? Jamás se ha sabido. Muchos venían con jeans y hasta zapatos (?) y encima se olvidaban la malla!!! Imperdonable...

Idioma: no conocían los términos propios del club (boyar, safari, etc), tampoco conocían bien el club, por ende no sabían los nombres correctos de las partes del mismo. Era muy normal oir cosas como: las casitas, en lugar de las cabañitas. El arroyo, por el río. Llamaban dirección a la secretaría, teatro al escenario del tinglado y muchas veces vestuario al rincón alegre (cuando en épocas de mucha gente se lo usaba también para cambiarse). La residencia de Milberg no era tal, sino que erróneamente la apodaban la mansión o la casona. Esto generaba las típicas gastadas, propias de los "dueños" de casa hacia estos novatos bichitos. Otra clásica era decirle cúpula al iglú - incorrecto!

Imaginen a toda esta manga de delincuentes creyéndose los dueños del club, solo por el hecho de no faltar ni un solo fin de semana.











Pernocte: los fines de semana del verano se respiraba menos mosquito, sobre todo cuando se iban los micros el sábado a las 6pm. Ese era el momento del verano mas parecido al invierno, desde el punto de vista de cantidad de gente. El mosquito que probaba quedarse a dormir y le gustaba, y se hacia amigo del grueso del grupo, casi con seguridad se convertiría en un soldado para todo el año. Ha habido varios casos así, pero prefiero no nombrarlos para no comprometer a nadie.

Ser un mosquito veraniego no era nada bueno, pero ahora analizándolo bien, en realidad eran ellos los que le agregaban esa vida extra al club, así como la diversidad de personajes adecuada como para que 25 o 30 años después estemos hablando de ellos. Que sería de nosotros si no hubiéramos experimentado esas invasiones? Nos hubiésemos aburrido rápido de nosotros mismos? No tengo idea, pero sí puedo asegurar que la afluencia de sangre nueva era algo extremadamente saludable, y hasta imprescindible. Sin ellos nunca hubiese habido 2 turnos para comer, y jamás se hubiera escuchado gritar con tanta euforia la palabra HELADO a la hora del postre. Sin ellos, los organizadores y profes nunca hubiesen sido sometidos a semejantes desafíos de logística. Cuantos profes habrán hecho resaltar en sus CVs el haber trabajado en el Club de Niños, con grupos súper numerosos y con excelentes resultados a todo nivel.
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Un mensaje final:
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Si vos fuiste un mosquito de verano y estas leyendo esto, por favor no te escondas, queremos saber de vos. Qué opinás? qué sentís? estas arrepentido? por que catzo no ibas en invierno al club? tenías frío? tenías miedo? muchos deberes en la escuela? los fines de semana visitabas a tus parientes? no te aburrías en tu casa?

En fin, estas son las preguntas típicas que se les hacía y que jamás respondían coherentemente. En realidad no solían decir la verdad sobre el tema, y la verdad era una sola... solo les importaba ir a la pileta, lo demás les era irrelevante.
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Ahí la tienen. Lo único que motivaba a los mosquitos. Estas fotos deben ser de algún mes de noviembre o principios de diciembre, mientras la ponían a punto para habilitarla.